
El Sueño
Escuchó el viento, las perdidas notas del piano,
Que tú, recitaras en mis doradas mañanas.
Tu inocencia sobre el alto trípode,
Tocando calma elegía, en un verano de nevadas.
El viejo sol colándose por entre los altos ventanales.
La brisa del mar, entrando por la blanca puerta de nogal,
Y tú,
Tú, tus mejillas al amparo de las mías.
Todos, la alborada, el hálito y mi alma, te añoran.
Cómo extraño, tus gráciles dedos martillando los bemoles de mi corazón,
Tus delgadas piernas de ninfa suspendidas en el aire.
Tu frágil cuerpo, cubierto apenas de sabanas.
De nuestra avivada pasión.
En la cama más gélida de nuestras vidas
La voz que tronaba en la antigua sala,
Humildes sonrisas que se han ido,
Desaparecidas en una noche de tempestad.
A la deriva, en el silencio de la marea.
Desesperado en el sueño de otro, intento salir,
Abro los ojos confundido y encuentro tu estela vacía.
Suaves pliegues en el lienzo
Huída desenfrenada tras el ocaso.
Atropello al alma mía.
Suspiros de lo que sólo fue, una buena idea.
Dos sombras en la angustia de uno, que no quiso más que amar.
Nos hemos ido, con el despertar del sol
Un último barco hacia el crepúsculo
Quisiera despertar.
Hugo Gnocchi
Novela Inconclusa
¿Qué nombre lleva esta angustia,
que sabe a una tristeza que ahoga?
Nado como un pez indefenso a las olas,
agotado, sin aire, ni rumbo.
¿Que colores tiene la primavera,
a traves de unos ojos despejados?
Camino como un ciego ante todos,
tanteando, dudando demasiado.
¿Quién es la amiga de mi sombra,
en los atardeceres de tinta purpura?
Sonrío soltando muecas de ironía,
enojado, triste; solitario sin cura.
¿Cuántas vidas tiene este gato,
que muere de noche en el umbral?
Recuerdo tu cara en el viento,
difusa entre el polvo, lejana y fatal.
¿Qué nombre lleva esta novela,
que abandonaste a la mitad?
Leo las páginas redactadas,
pidiendo más; otro final.
Emanuel Marty
INMIGRANTES
Pueblo fuerte, ardiente,
valiente.
Billete de recuerdos,
equipaje de esperanzas.
Pueblo pacífico,tenaz,
anhelante.
Puñado de nostalgias,
ramillete de ilusiones.
Inmigrantes...
Mujeres fuertes, alegres.
incansables.
Hombres rudos, capaces,
constantes.
Inmigrantes...
pueblo rudo, obstinado, invencible.
Fusión de estirpes,
credos, ideales.
Patria nueva, orgullosa,
floreciente.
Pueblo nuestro,
inmigrantes...
GLORIA FERMANI
EL DIA PERFECTO
Hoy el placer de vivir y sentir
me invita a seguir el hermoso andén
que se presenta frente a mi todos los días...
Hoy,haciendo a un lado mis caprichos y antojos
puedo ver un camino para aprender...
Hoy,cuidándome de las malas costumbres
siento mi libertad brillando dentro de mí...
Hoy,creyendo en el amor
puedo sentir cada día un inmenso sol
en mi alma resplandeciendo sin límites...
Hoy olvidando el ayer
veo un eterno camino tan real en mi vida...
Hoy,sin confiar en la gente aún
puedo encontrar en su cálida mirada
la mayor comprensión que necesito...
Hoy,desafiando al corazón
puedo sentir un extenso resplandor
en mi cuerpo y alma...
Hoy,mis ojos ven,
mis oídos escuchan,
mi cuerpo responde.
Hoy,es el día perfecto para ser alguien...
SABRINA MARTY
LA PROLIJIDAD DE UN BUEN ALUMNO
Cuando tocó la campana de fin de clase,
se quedó con un asombro infinito.
Sentado.Perplejo
frente a su cuaderno
con todos los renglones en blanco.
Y él...
que había vivido en borrador,
que había pensado en borrador,
que había sentido en borrador,
no había pasado nada en limpio.
Ni un amor,ni una bronca.Nada.Nada.
Por no ensuciar hojas,por no gastarlas,
caminó sin pisar,
se movió quieto.
Pasó sin vivir la felicidad cotidiana
de aprender a escribir con tinta...
de la que no se borra.
LUIS MARIA PESCETTI
VIVIR
En el campo,transcurre
mi niñez e infancia...
Entre surcos arados,
trigales dorados.
Hoy,muchos recuerdos
vienen a mi mente.
El perfume a jazmín,
a glicinas,con sus ramilletes
color cielo.
El aroma a tierra mojada
en los días de lluvia.
El rugido del viento
en las noches de tormentas.
El canto de los gallos
anunciando un nuevo día.
Los juegos con amigos.
La alegría de subir en los altos pinos
que rodeaban mi casa.
Por un día quisiera volver a ser niña,
para sentir esa paz y felicidad.
MERCEDES TROSSERO
INSOMNIO
La noche laceraba mi desvelo
con recuerdos de ilusiones vanas,
y vagaban mis sueños...
dibujando fantasmas milenarios
en un manto de angustias y nostalgias.
La noche era cómplice en recuerdos.
sazonando alegrías con barrascas
y la luna reía...
mientras triscaba en juegos misteriosos
a escondidas de nubes color plata.
La noche moría y yo insomne,
embrujado por sus ojos penetrantes
que a mis sueños herían...
y el recuerdo agitaba mis sentidos
provocándome deseos centellantes.
Noche negra de fantasmas presentes.
recorriendo en nostalgias mi morada
con recuerdos de ausencia...
¡Qué difícil aceptar esa partida,
si aun conservo centellante su mirada!
FRANCISCO BESSO
ELLA SOÑABA
Ella soñaba
que él la rescataba.
Ansiosa esperaba que
el día llegara.
Ella esperó.
Él nunca llegó.
Y así se quedó sola
mirando las olas
tratando de que esa imagen
la rescate para
transcurrir sus
tristes horas.
Un día soleado
se sentó a su lado
aquel hombre encantado.
Ella no lo podía creer,
su príncipe había llegado.
Y así vivieron felices,
recorriendo miles de países.
En uno de ellos
conocieron a Ulises,
un niño solo y desprotegido
y decidieron llevarlo consigo.
PAULA DE LA FLOR
NOCHE Y SILENCIO
Silencio,la ciudad duerme...
Sobre la tibia vereda deambula un bohemio,
que lleva en su mente mil frases y un verso
y una canción desesperada
que lo sepulta en un sueño.
Silencio,la ciudad duerme...
Sobre la tibia vereda deambula un ebrio,
que lleva en su alma el alcohol del deseo
y el tiempo perdido en un vaso de vino
que es casi su dueño.
Silencio,la ciudad duerme...
Sobre la tibia vereda deambula un poeta,
que lleva guardado en un cofre pequeño
un viejo poema para su amor muerto.
Silencio,la ciudad duerme...
Sobre la tibia vereda deambula un pequeño,
que lleva en su vientre el hambre despierto
y en sus grandes ojos este negro cielo.
Silencio,la ciudad duerme...
Sobre la tibia vereda deambula un viejo,
que lleva en su vida un ebrio bohemio,
un poeta loco y un niño pequeño,
y frente a sus pasos cansados y lentos,
ve correr el tiempo.
Silencio...
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CLAUDIO FLORES